Posibles complicaciones

El aumento mamario con implantes se ha llevado a cabo desde los años sesenta del siglo XX y, desde entonces, sigue siendo el procedimiento cosmético más popular del mundo(1).
No obstante, como con cualquier otro procedimiento quirúrgico, pueden tener lugar posibles complicaciones en relación con el aumento de pecho o con los procedimientos de reconstrucción mamaria, como consecuencia del estado de salud particular, la medicación, las técnicas quirúrgicas o el tratamiento posoperatorio. 

En POLYTECH, creemos en proporcionar una información completa a las pacientes sobre la seguridad, de modo que su decisión no solo sea personal, sino también bien informada. 

Proporcionaremos información directamente a las pacientes en la medida en que lo permita la legislación nacional local. Asegúrese siempre de pedirle a su cirujano información clara y completa sobre la operación y los productos.

Una planificación cuidadosa y una comunicación abierta con su cirujano sobre los resultados deseados puede minimizar las posibilidades de obtener un resultado poco satisfactorio. Cuando se plantee volver a operarse debido a un resultado poco satisfactorio, tenga en cuenta que las posibilidades de complicaciones aumentan con la operación de revisión.

Tras una operación de implantación mamaria, es importante que siga las recomendaciones de su cirujano y que se someta a revisiones periódicas. Si experimenta problemas, disfunción estética o dolor tras una operación de implantación mamaria, debe informar de inmediato a su cirujano y plantearse las soluciones disponibles.

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Entre las posibles complicaciones se incluyen:

  • Contractura capsular o fibrosis capsular: Debido a una reacción natural del organismo huésped, se forma una cápsula alrededor de los cuerpos extraños introducidos en el tejido, incluidos los implantes. Esta cápsula puede tensarse alrededor del implante y contraerse. La contracción deforma el implante y, por ello, también el pecho. Además, la cápsula puede ponerse muy dura y provocar dolor. Esta complicación suele denominarse «contractura capsular» y su incidencia está relacionada con la superficie del implante: las superficies texturizadas y cubiertas de poliuretano presentan un menor riesgo de contractura capsular.
  • Seromas: Los seromas desarrollan una acumulación de fluido seroso alrededor del implante, que puede conllevar una hinchazón excesiva de los pechos. Varias razones pueden provocar los seromas: traumatización durante o después de la operación, excesiva movilidad posoperatoria del implante o la formación de una biopelícula en la superficie del implante. Posibles tratamientos: inmovilización, compresión, drenaje o explantación, si procede.
  • Dolor: El dolor continuo puede deberse a implantes mal colocados o de un tamaño incorrecto. Pueden provocar dolor los implantes demasiado grandes, las contracturas capsulares y las irritaciones debidas a un movimiento excesivo del implante. El dolor puede suceder tanto en la zona operada como en la zona del pectoral o del hombro y el brazo tras la operación mamaria.
  • Enrojecimiento de la piel o «sarpullido»: puede observarse con diferentes frecuencias con indicaciones concretas, dependiendo de la estructura de la superficie (aprox. 1 - 5 % para implantes mamarios con superficie Microthane®). El enrojecimiento de la piel no debe confundirse con una infección. Se diferencia de una infección por el picor y la ausencia de síntomas de infección sistémicos. Normalmente suele suceder entre 7 y 10 días tras la implantación y puede durar entre 2 y 3 semanas. Puede ser necesario el uso de corticoides.
  • Deformación de la cavidad torácica: La caja torácica puede deformarse debido a la presión ejercida por el implante. 
  • Calcificación: Es posible que se produzca una calcificación benigna alrededor del implante.

Complicaciones relacionadas directamente con la operación:

  • Infecciones: Las infecciones relacionadas con los implantes mamarios son muy raras: 0,114 %(4).
  • Las infecciones sin una etiología clara que tienen lugar tras la operación de implantación mamaria deben recibir tratamiento inmediato. Puede ser necesario el uso de antibióticos, drenaje o explantación. No todas las infecciones pueden recibir tratamiento mientras el implante permanezca en el cuerpo. Se ha informado acerca del síndrome del «choque tóxico» en casos muy raros en relación con implantes mamarios.
  • Inflamación o irritación: reacciones del organismo a una infección o lesión que muestre rojez, hinchazón o dolor.
  • Los hematomas, normalmente llamados moratones, suelen estar provocados por lesiones de los vasos sanguíneos durante la operación. Una hemostasia meticulosa durante la operación es la mejor prevención. Los hematomas pueden darse antes de una infección, lo que aumenta el riesgo de fibrosis capsular, y, por tanto, deben evitarse o aplicárseles un tratamiento inmediato. Los grandes hematomas posoperatorios, si no reciben tratamiento, provocan extrusión o desplazamiento de los implantes. Los hematomas no reabsorbibles pueden requerir una explantación inmediata.
  • Desensibilización o hipersensibilización: pueden ser temporales o permanentes y pueden afectar a todo el pecho o a parte de él. Puede que tengan lugar cambios en la sensibilidad en presencia de implantes mamarios, especialmente cuando se ha hecho una incisión periareolar o transareolar. 
  • Necrosis cutánea y extrusiones de implante: la necrosis cutánea es la muerte prematura de tejido y la extrusión es la expulsión del implante a través de la piel. Pueden tener lugar debido a una tensión excesiva de la piel que recubre el implante (p. ej. cuando el implante tenga un tamaño excesivo en relación con el espacio o una extensión del tejido acelerada por medio de un expansor mamario) o debido a una vascularización cutánea reducida o interrumpida (p. ej. traumatización del colgajo cutáneo durante la intervención quirúrgica). Un tratamiento con corticoides también puede provocar necrosis. Las fumadoras son pacientes de alto riesgo, pues la circulación sanguínea en la piel que recubre puede verse deteriorada. Pueden ser necesarias revisiones.
  • Cicatrización retardada de la herida: El periodo de cicatrización varía de una paciente a otra dependiendo del tipo de operación y la ubicación de la incisión. En algunas pacientes, en concreto las fumadoras, puede tener lugar un retraso considerable en la cicatrización de la herida. Una cicatrización retardada aumenta el riesgo de infección, extrusión y/o necrosis.
  • Atrofia del tejido mamario: La piel que recubre el implante puede ser fina debido a la tensión a la que se coloca. Puede ser necesaria una repetición de la operación.
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Resultados estéticos indeseables:

  • La visibilidad del implante puede tener lugar cuando se utilizan implantes demasiado grandes, y también con una colocación subglandular y con una cobertura tisular insuficiente.
  • Un resultado poco satisfactorio en relación con la forma y el tamaño puede minimizarse mediante una cuidadosa planificación quirúrgica, pero no puede descartarse por completo. Una operación de revisión puede ayudar, pero conlleva nuevos riesgos.
  • Asimetría: Los pechos tienen un aspecto desigual en tamaño, forma y/o posición. Es posible que una asimetría preoperatoria no pueda compensarse completamente por el uso de implantes.
  • Ptosis: relajación del tejido mamario debido a la gravedad, embarazo, pérdida de peso o envejecimiento.
  • Arrugas: arrugas visibles en la mama implantada tal vez debidas a una bolsa demasiado grande o a una colocación inadecuada del implante.
  • Desplazamiento: El desplazamiento puede deberse a implantes mal colocados o de un tamaño incorrecto. 

Complicaciones relacionadas directamente con los implantes:

  • Las roturas de implantes son indicadores absolutos de una explantación. El daño del implante (durante la operación, p. ej., por incisiones demasiado cortas, por los instrumentos quirúrgicos, o durante el posoperatorio, en el caso de punciones, biopsias, etc.), traumatismos o fatiga del material son, en nuestra opinión, las razones más frecuentes. Tras la rotura de un implante relleno de gel, la consistencia del gel de silicona evita su difusión. No obstante, no se garantiza que el gel siga siendo una unidad completa. Tras la rotura, el implante debe sustituirse.
  • Filtración de la silicona: todos los implantes mamarios modernos están equipados con capas de barreras especiales; no obstante, no puede excluirse por completo el paso a través de la cubierta de los componentes de la silicona de bajo peso molecular. Normalmente, las pequeñas cantidades de gel permanecen dentro de la cápsula del tejido que crece de manera fisiológica alrededor del implante. La presencia de granulomas de génesis desconocida son indicadores de que es necesario llevar a cabo una biopsia o una explantación.
  • Hinchazón de los ganglios linfáticos axilares.

Enfermedades sistémicas y cáncer:

  • Enfermedades autoinmunes y del tejido conjuntivo: desde los años 80 del siglo XX se ha hablado de una posible conexión entre este tipo de enfermedades y los implantes mamarios. Hasta la fecha, no existe prueba de que los implantes mamarios provoquen este tipo de enfermedades.
  • Riesgo de cáncer: los estudios epidemiológicos de mujeres que llevan implantes revelan que el riesgo de cáncer de mama para ellas no es mayor si se comparan con los grupos de control. 
  • Linfoma de células grandes anaplástico (ALCL): Actualmente, el ALCL se clasifica como una forma rara de linfoma no de Hodgkin (NHL). Normalmente, suele presentarse como un seroma tardío que contiene células atípicas. Varias investigaciones han demostrado un posible vínculo entre los implantes mamarios y el desarrollo de ALCL. Esto supone que las mujeres con implantes mamarios pueden tener un pequeño riesgo mayor de desarrollar ALCL. Las pacientes deberían recibir información por parte del cirujano responsable de su tratamiento acerca del bajo riesgo existente de ALCL y debe aconsejárseles que consulten con el médico que las trata si se dan seromas o síntomas como hinchazón o dolor en la zona del implante a partir de un año tras la operación. Las directrices NCCN han sido aprobadas con respecto a BIA-ALCL: indican cómo diagnosticar y tratar la enfermedad. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno puede conllevar un pronóstico positivo.  

Lactancia:

  • Implantes mamarios y lactantes: No existen pruebas de que los implantes mamarios puedan ser perjudiciales para la salud de los lactantes.
  • Disfunción de lactancia: Independientemente de los implantes mamarios, la capacidad de dar de mamar puede verse afectada por la cirugía mamaria. Asegúrese de hablar con su cirujano de sus deseos y expectativas en relación con una posible maternidad.

Expansores:

  • El desinflamiento de los expansores mamarios: si se supera el periodo de implantación recomendado de 6 meses, la cubierta del expansor podría doblarse —como posible efecto secundario de la fase de expansión— y, a su vez, podría debilitar la cubierta y conllevar un desinflamiento del expansor.
  • Exceso de relleno de los expansores: un exceso de relleno de un expansor puede provocar una isquemia y otras complicaciones (p. ej. necrosis, extrusión). La cantidad de relleno de un expansor debe adaptarse a las condiciones particulares de cada paciente.
  • Filtración de solución salina: los elastómeros de silicona son permeables al gas, al vapor y a la solución salina. La filtración de solución salina a través de la cubierta del expansor puede provocar la pérdida de líquido y una disminución del volumen.
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Fuentes:

 

1. ISAPS 2017 Global Statistics:

https://www.isaps.org/wp-content/uploads/2018/10/2017-Global-Survey-Press-Release-Demand-for-Cosmetic-Surgery-Procedures-Around-The-World-Continues-To-Skyrocket_2_RW.pdf

2. Handel, N., “Long-Term Safety and Efficacy of Polyurethane Foam-Covered Breast Implants”, Aesthetic Surgery Journal, Volume 26, Issue 3, 1 May 2006, Pages 265–274.

3. Pompei, S., et al., “Polyurethane Implants in 2-Stage Breast Reconstruction: 9-Year Clinical Experience”, Aesthetic Surgery Journal, Volume 37, Issue 2, 1 February 2017, Pages 171-176, doi.org/10.1093/asj/sjw183

4. Brand, K.G., “Infection of mammary prostheses: a survey and the question of prevention”, Annals of Plastic Surgery, 30 April, 1993, pp. 289-295.